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dimecres, 18 de març del 2015

Juego renacentista

Passatges bcn

Proyecto: Market Hall
Autor: Marie-José Van Hee, Robbrecht & Daem
Localización: Ghent, Bélgica.
Año: 2012

El corazón histórico de Gante se había degradado desde hacía décadas, convirtiéndose en un desolador aparcamiento en medio de un conjunto de tres torres góticas. En dos concursos consecutivos, entre 1996 y 2005, Robbrecht en Daem architecten y M. José Van Hee propusieron un nuevo programa para renovar el centro.
En lugar de limitarse a proporcionar un espacio abierto para la realización de eventos, buscaban, mediante un riguroso posicionamiento del espacio del mercado, corregir esas deficiencias y restablecer la presencia de las antiguas zonas urbanas que se habían vuelto irreconocibles.

El edificio se posiciona entre Poeljemarkt, Goudenleeuwplein, y una nueva zona “verde” que conecta a la ‘brasserie’, un parque de bicicletas y los baños público. Aunque el edificio ocupa una posición dominante en el área de 24.000 m2, se adapta bien al lugar. En comparación con la Iglesia de San Nicolás, el Campanario y la Catedral, el conjunto tiene una altura inferior como la del Ayuntamiento y la de otros edificios adyacentes de los cuales deriva, matemáticamente, su perfil.
Como contenedor urbano, el interior abraza al transeúnte con un doble techo modular de madera, cuyas pequeñas ventanas tamizan la luz hacia el interior. En el exterior, el edificio parece asumir un respetuoso papel respecto a los históricos y nobles edificios de piedra mediante el uso de una pieza de madera con un sencillo acabado. Un velo de cristal protege la madera y proporciona un brillo suave que integra y refleja el cielo.

dimecres, 11 de febrer del 2015

Cuando todo se para



Passatges bcn

El mercado del ferrocarril Maeklong en Samut Songkhram, a unos 37 km al oeste de Bangkok, en Tailandia, parece como cualquier otro mercado al aire libre en Asia. De repente suena una sirena y en un abrir y cerrar de ojos el mercado da vueltas, desaparecen los consumidores y comerciantes con sus productos. En un momento todo se para. El mercado llega a un punto muerto, como todos los proveedores al aferrarse a los postes de apoyo de sus toldos para dar paso al tren. Entonces, con un férreo control, el tren se desplaza a unos 15 km/h casi rozando las frutas, las verduras y todo lo demás.

Una vez que el tren se ha ido, empujan hacia atrás las carpas y toldos a su posición original. Todo vuelve a la normalidad, como si nada hubiera ocurrido hasta nuevo aviso. Después de todo, el mercado ha estado aquí generaciones antes de que el ferrocarril se construyera en 1905.

Es la belleza que sobrevive al caos. La irresistible simetría del desorden.