diumenge, 8 de juny del 2014

Tradicions autòctones

Ángel Martín, estudiant Etsav


Encara en peu i en ús constant, els ponts de fusta construïts en la regió de Xina ara ja fa quasi 1000 anys demostren la verdadera habilitat dels primers mestres constructors. 
Els ponts, suspesos entre vessants d’exuberant vegetació i construïts a partir de la fusta dels arbres dels voltants, segueixen sent una part totalment funcional de la vida de les persones de les províncies de Fuijan i Zhejiang al llarg de la costa sud-est de Xina. 

Inclosos en la llista Nacional de Patrimoni Cultural Immaterial de la UNESCO, es construeixen totalment a mà utilitzant tècniques de trenat i la creació de juntes de caixa i metxa. Dels 100 ponts de fusta 19 d’ells es troben all comtat Shouning de la província de Fuijan, incloent els ponts Luanfeng i Yangmeizhou al poble de Xiadang, construïts en la època de la dinastia Ming 1368-1644. 
El pont Qiancheng, en el poble Tangkou, en Fuzhou, també en la província de Fuijan és encara més antic, ja que fou construït durant la dinastia Song del Sur, que va durar des de l’any 1127 fins al 1279. D’uns impressionants 62,7 metres de llarg i 4,9 metres de ample, ha sigut reconstruït varies vegades, però segueix sent una imatge icònica dels antics mètodes de construcció xineses. 

La construcció dels ponts està a càrrec d’una mà d’obra qualificada, amb un Mestre fuster que dirigeix la fusteria i un equip de treballadors. Els coneixements constructius passen de generació a generació, de mestres a aprenents o a familiars dins d’un mateix clan seguint estrictes procediments i utilitzant les eines tradicionals xineses tals com a regles Lu Ban, cavallets, destrals i cisells. Els mestres fusters dissenyen els ponts amb una gama d’arcs en funció del paisatge immediat, mentre que l’amplada de pas pot variar i ser de diferents estils, depenent del ús del pont. 
Per construir el suport del arc s’utilitza el sistema de trenat com es veu a les fotografies, les primeres tres files de troncs formen un sistema de recolzament, i una capa superior formada per cinc files més curtes de fusta uneix i relliga la part inferior amb la part superior del arc. Tota aquesta fusta que relliga el pont sencer es col·loca en les unions entre els extrems de manera que tot el pont es converteix en un conjunt sòlid. 
Aquests clans juguen un paper molt important en la construcció, el manteniment i la protecció dels ponts, i aquests ponts a la vegada juguen un paper molt important en la societat de les àrees on han sigut construïts, proporcionant llocs de trobada pels residents, espais de culte i fins i tot d’oci. 

Ambdós ponts, Luanfeng i Yangmeizhou, s’han enumerat com una de les relíquies culturals claus de l’estat Xinés, mentre que la pàgina web de la UNESCO ha publicat que els mètodes tradicionals per a la seva construcció dels ponts de la costa sud-est de Xina, han disminuït en els últims anys degut a la ràpida urbanització del país.

divendres, 6 de juny del 2014

Underground Party in Paris

Passatges bcn 
Proyecto: Stations Fantômes
Autor: Oxo Architectes
Localización: Paris, France
Año: 2014 (proyecto)

París es la ciudad de la luz. Su metro, uno de los más famosos del mundo. Algunas de sus estaciones, convertidas en espacios fantasma por haber sido abandonadas, volverán a utilizarse cuando se haga realidad esta propuesta definida por el estudio de arquitectura parisino Oxo Architectes, fundado por el arquitecto Manal Rachdi.

Su peculiar visión de la profesión, ocupada en desarrollar sistemas arquitectónicos que transforman la actual forma de investigación y análisis, le he permitido imaginar un mundo subterráneo de gran valor. 

Se buscaba volver a dotar de vida a estos lugares sombríos, dejados y sin actividad alguna. Se trata de un proyecto a largo plazo, con el único fin de que la ciudad vuelva a ocupar estos espacios en la medida que los necesite. Queda abierta la posibilidad de convertir, por ejemplo, una de las estaciones en una piscina o un gimnasio, y compensar de esta manera la falta de instalaciones deportivas y de ocio en algunas áreas de la capital francesa. Un teatro para artistas, coreógrafos, bailarines… o un club nocturno para la fiesta sin molestar a los vecinos. Un jardín subterráneo para un paseo un día de lluvia en un entorno singular… o una galería de arte o un restaurante. 

Nada tienen que ver estas propuestas con la función original de los espacios que hace más de 100 años, a mediados del año 1900 más exactamente, se inauguraran con motivo de los Juegos Olímpicos de la ciudad del Sena. El Métropolitain busca regenerar sus entrañas igual que lo quiere hacer Nueva York con su proyecto Low Line, un innovador plan que utiliza la tecnología solar para iluminar una histórica terminal del antiguo tranvía en el Lower East Side de Manhattan. Se trata de un parque subterráneo impresionante, que ofrece un hermoso espacio de esparcimiento y de atractivo cultural en uno de los entornos más densificados pero emocionantes del mundo.

dimecres, 4 de juny del 2014

Umbral colectivo

Passatges bcn
Proyecto: Passage 56
Autor: Atelier d’Architecture Autogérée
Localización: St. Blaise, Paris, France
Año: 2006


Este proyecto explora las posibilidades de un intersticio urbano para transformarlo en un espacio colectivamente gestionado. Passage 56 fue inicialmente un pasaje, que se cerró en la década de 1980 debido a la construcción de un bloque residencial. Este espacio, que no es apto para la construcción, se mantuvo cerrado y en desuso a partir de entonces.

En una inusual asociación entre la administración pública, organizaciones locales, profesionales y los residentes, un proceso abierto de consulta se organizó con el fin de compartir las sugerencias, posibilidades y las dudas inducidas por el callejón. Así surgió la idea de crear un espacio colectivamente administrado que puede albergar reuniones, proyecciones, talleres, además de intercambios comerciales y actividades en torno a la jardinería.

Desde el principio y a lo largo de un prolongado y abierto proceso participativo, instalaciones temporales, dispositivos tecnológicos y acontecimientos públicos se utilizaron para dar a conocer las propuestas arquitectónicas diferentes y someterlas al juicio de los residentes. Esta forma de trabajo continuó a través de la fase de construcción con un mínimo coste, que el cual se llevó a cabo con materiales reciclados, recolectados por los propios residentes.

Una construcción de madera, suspendida entre los dos edificios que flanquean el pasillo, constituye un umbral entre el espacio público y el jardín colectivo de doscientos metros cuadrados. La construcción, con una cubierta verde, alberga una oficina verde desde la que se gestionan las actividades relacionadas con el jardín. Las paredes, que están hechas de palets reciclados, transforman los límites del sitio en dispositivos interactivos, que en lugar de separar, multiplican el intercambio y las conexiones. El espacio cuenta con paneles solares, fosos de compost y un sistema de recogida de aguas pluviales y de almacenamiento de manera que produce casi toda el agua, fertilizantes, alimentos y la energía que consume.

Este proyecto es un ejemplo de la aparición de nuevas formas de espacio público que no culminan en la construcción física de un objeto diseñado sino que son desarrolladas continuamente como una producción social, cultural y política.