dimarts, 17 de juny del 2014

Mare-Magnum II


Se trata de una pasarela ondulada de madera con dos aberturas, la cual se sostiene sobre el agua gracias a unos brazos de hierro. Cada hora en punto, se abre para dejar paso a las embarcaciones de recreo. Contemplar sus mecanismos sofisticados en movimiento es todo un espectáculo que vale la pena ver. 

Con 330 metros de longitud y una anchura de entre 8 y 30, la pasarela tiene una superficie de 6.000 metros cuadrados. 
El piso, incluido el del puente que se eleva en su parte medía para permitir el paso de pequeñas embarcaciones, es de tablones de madera muy resistente a los elementos y configura ligeras pendientes. El hormigón no existe. El metal y el cristal, sólo mínimamente. Pese a su función estética, casi monumental, el diseño de la pasarela ha tenido, por fuerza, que tener en cuenta las necesidades de las 300 embarcaciones amarradas en el Real Club Marítimo y el Real Club Náutico, para las que ha sido necesario prever dos pasos. 

Para las barcas de menor eslora existe uno franco, por debajo, de 15 metros de ancho. Si es un velero, el puente se abre a través de un mecanismo giratorio. La operación apenas dura 30 segundos. Algo más, cuatro minutos, tarda en abrirse el destinado a los grandes yates situado, junto al Portal de la Pau, donde una plataforma retráctil deja un espacio libre de 40 metros.

diumenge, 15 de juny del 2014

Mare-Magnum I

Passatges bcn
Proyecto: Rambla de Mar
Autor: Helio Piñón - Albert Viaplana
Localización: Barcelona
Año: 1994

La Rambla de Mar es un paseo singular sobre el agua, una continuación natural de las Ramblas de Barcelona. Su arquitectura moderna y forma minimalista constituyen la imagen más emblemática del Port Vell.

El paseo de la Rambla del Mar es una plataforma flotante que une el Portal de la Pau con el Moll d’Espanya, donde se ubica toda la zona lúdica del Maremagnum, Imax y los clubes náuticos. Su diseño es muy original en el pavimento de madera y formas sinuosas que recuerdan el estilo del artista modernista Jujol, así como también en las pérgolas curvadas que soportan las luces. 
Como lugar de paso para llegar al gran complejo lúdico y comercial, su vocación trasciende la mera utilidad funcional. Viaplana cree que esta premisa es esencial. Nunca quiso hacer una pasarela y reniega de tal nombre. A su juicio, su obra es lo más parecido a una "playa", donde la gente puede sentir la brisa, el olor, además de experimentar el movimiento de las aguas semicautivas.
En el lado de las golondrinas, en efecto, la plataforma desciende mediante suaves escalones hasta casi tocar el agua. No hay vallas -a diferencia de lo que ocurre en el otro lado- que impidan el paso. Únicamente unos bancos y unas mamparas perpendiculares de cristal marcan los límites.
Todo es irregularmente curvo, pensado para captar la atención del viandante. Los contornos, los paneles que difunden la luz nocturna... toman una multiplicidad de formas que se unen y separan ofreciendo desde cada rincón una visión diferente. "La arquitectura precisa actores. No es para ser contemplada estáticamente", explica Viaplana.

La obra trasciende más allá del propio edificio porque su intención va más allá de la propia arquitectura, sus actuaciones se entienden siempre como una parte de un todo, como un órgano más de la ciudad con un vínculo tan grande entre ellos que no se conciben por separado.

dimarts, 10 de juny del 2014

Crítica final

*panell realitzat per l'Andrea Caparrós i la Carme Garau, col·laboradores del PUc i estudiants UPC


Cloenda del curs quadrimestre primavera 2013|2014
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Territori Metropolità de Barcelona